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Sí, el legendario Skyline ahora se estaciona junto a los autos de flotilla.
Nissan presentó el Skyline 400R Limited, una especie de “último suspiro” de un nombre que alguna vez fue sinónimo de adrenalina pura. Solo 400 unidades saldrán a las calles, y todas vienen con rines de 19 pulgadas, frenos más grandes, una suspensión más firme y una dosis de fibra de carbono para aparentar deportividad (porque claro, hay que verse rápido aunque no se corra).
El motor sigue siendo el V6 biturbo de 3.0 litros con 400 hp, lo cual suena bien… hasta que recuerdas que ese corazón late dentro de un sedán que inspira más confianza que emoción. Cuesta unos $840,000 pesos en Japón, lo mismo que un SUV con más actitud.
De destruir pistas, a ir por los niños al colegio.
Lo triste o cómico, según se vea, es cómo el Skyline pasó de ser “Godzilla” a parecer más bien “Digimon”.
Lo vimos devorando curvas en sus versiones GT-R, humillando superautos italianos, y hoy lo encontramos diciendo “sí, jefa” en una junta de ventas. Si los autos tuvieran emociones, este Skyline estaría revisando LinkedIn buscando sentido a su vida.
Y sí, en América lo conocimos como Infiniti Q50, ese primo elegante que iba al mismo gimnasio, pero solo para tomarse selfies frente al espejo.
¿Y ahora qué, Nissan?
Los rumores dicen que Nissan ya prepara un nuevo Skyline para 2027, quizá con el motor del Z y tracción trasera. Ojalá. Porque después de ver al mito convertido en un sedán “corporativo”, lo mínimo que podemos pedir es una redención con olor a gasolina y orgullo japonés.
Por ahora, este Skyline 400R Limited es como esa última temporada de tu serie favorita: sabes que no la necesitabas, pero la ves igual… solo para cerrar el ciclo.
En resumen: Nissan no mató al Skyline, solo lo mandó a trabajar de 9 a 6.
Y aunque duela admitirlo, hasta los monstruos crecen… y terminan pagando hipoteca.