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Después de varios años fuera de este segmento en nuestro país, la marca regresa con dos modelos que no llegan a presumir pantallas gigantes ni detalles de lujo. Su misión es mucho más simple: trabajar duro, cargar mucho y aguantar jornadas que pondrían a prueba a cualquier vehículo.
Bajo el cofre encontramos el conocido motor V8 de 7.3 litros, una mecánica pensada para ofrecer fuerza, durabilidad y costos de operación competitivos. Además, existe la posibilidad de adaptarlos para funcionar con gas natural o gas LP, una opción que puede resultar atractiva para empresas que buscan reducir gastos en combustible.
Tanto el F-650 como el F-750 fueron desarrollados para convertirse en prácticamente cualquier herramienta de trabajo. Desde unidades de reparto y transporte de carga hasta grúas, camiones de servicios urbanos o vehículos especializados para construcción. La idea es que el chasis se adapte a las necesidades de cada negocio.
Con este lanzamiento, Ford vuelve a un terreno donde sabe jugar muy bien. Los F-650 y F-750 llegan listos para enfrentar largas jornadas, grandes cargas y caminos complicados, demostrando que cuando el trabajo se pone pesado, todavía hay espacio para los gigantes de siempre.