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La industria automotriz mexicana vive una paradoja en 2026: por un lado, los vehículos ligeros marcan récords históricos de exportación; por otro, los proveedores de la cadena de valor enfrentan serias limitaciones de financiamiento que frenan su capacidad para capitalizar ese crecimiento.
Récords en vehículos ligeros
De acuerdo con datos del Registro Administrativo de la Industria Automotriz de Vehículos Ligeros (RAIAVL), entre enero y abril de 2026 México produjo 1,299,157 vehículos ligeros (crecimiento de 0.9% frente al mismo periodo de 2025) y exportó 1,081,948 unidades (+4.7%). Solo en abril, la producción subió 2.1%, las exportaciones 11.4% y las ventas internas 8.6%, consolidando al segmento ligero como el motor del sector.En estos cuatro meses se exportaron 260,275 automóviles y 1,038,882 camiones ligeros.
En contraste, el segmento de vehículos pesados registró una fuerte caída. Según el Registro Administrativo de la Industria Automotriz de Vehículos Pesados (RAIAVP) del INEGI, se fabricaron 41,071 unidades (-22.0%) y se exportaron 33,592 (-21.5%).
La presión sobre los proveedores
Esta brecha refleja la realidad que viven los proveedores Tier 2 y Tier 3: deben responder simultáneamente a la demanda sostenida de ligeros y a la contracción de pesados, mientras enfrentan ciclos de pago que pueden extenderse hasta 180 días. Detrás de cada unidad exportada hay una red de empresas especializadas en autopartes y materiales de alto desempeño que requieren liquidez para cumplir plazos, absorber los tiempos entre entrega y cobro e invertir en los estándares internacionales exigidos por la integración regional.
El impacto del contexto arancelario y el T-MEC
El uso del T-MEC ha caído drásticamente: de representar alrededor del 50% de las exportaciones entre 2019 y 2024, bajó a 10.9% en 2025 y hasta 1.09% en los primeros meses de 2026. Aunque Estados Unidos redujo algunos aranceles, las empresas mexicanas están absorbiendo costos adicionales que antes no existían.“El T-MEC había permitido exportar sin aranceles; alrededor de la mitad de las exportaciones se amparaban en el tratado entre 2019 y 2024. Ese porcentaje ha caído a niveles mínimos. Eso no significa que México exporte menos, significa que las empresas del sector automotriz están absorbiendo costos que antes no existían”, explicó Martín Pustilnick, co-founder y CEO de MUNDI.
Oportunidad en la revisión del T-MEC
La revisión del tratado en curso representa una oportunidad estratégica para México. Para beneficiarse plenamente, se requiere que al menos el 75% del contenido de los vehículos sea de origen norteamericano y que, en vehículos de pasajeros, el 40% de ese contenido se fabrique en Estados Unidos o Canadá (en piezas esenciales como motores, transmisiones, paneles y chasis).“La revisión del T-MEC es una oportunidad real para que México eleve su contenido regional y consolide su posición como hub automotriz estratégico en América del Norte. Pero esa oportunidad se materializará si los proveedores especializados y todos sus proveedores tienen acceso a financiamiento especializado y diseñado para las realidades del comercio exterior”, concluyó Pustilnick.