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A simple vista sigue siendo el mismo símbolo que conocemos, esa “M” con forma de alas. Pero ahora todo es más limpio, más sencillo y sin efectos brillosos. Básicamente, le quitaron lo “cargado” para hacerlo más moderno y fácil de ver en cualquier pantalla.
Y tiene todo el sentido: hoy todo pasa en el celular, en apps, en redes… así que el logo tenía que verse bien en todos lados. Este nuevo diseño se siente más actual, más claro y hasta más elegante sin esforzarse.
Lo mejor es que no es un cambio drástico. Mazda no quiso empezar desde cero, solo pulir lo que ya funcionaba. Es como cuando le das un refresh a algo que te gusta… sigue siendo lo mismo, pero se siente nuevo.
Poco a poco lo iremos viendo en autos, agencias y comunicación de la marca. Y sí, también viene acompañado de una imagen más limpia en general, incluso usando más el nombre “MAZDA” tal cual, sin tanto adorno.
La historia de los logos de Mazda es como ver crecer a la marca paso a paso. Todo empezó en los años 30, cuando la empresa ni siquiera hacía autos como hoy.
Su primer logo era muy sencillo, más serio y sin tantas formas llamativas. Con el tiempo, en los años 60, apareció una “M” con estilo que parecía tener alas, como diciendo: aquí vamos, listos para crecer y volar más alto.
Ya en los 90, Mazda le dio un giro más moderno a su imagen con ese logo que muchos ya ubicamos: un óvalo con una figura al centro que parece una sonrisa o unas alas abiertas.
Desde entonces lo han ido puliendo para que se vea más limpio y elegante, pero la idea sigue siendo la misma: transmitir movimiento, emoción y esas ganas de manejar que te sacan una sonrisa cada vez que te subes al volante.
Y ojo, porque en México, la nueva CX-5 es de las primeras en integrar esta evolución del logo, marcando una nueva etapa para la marca en nuestro país.