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Mazda aprendió una lección importante con el CX-50 Hybrid, cuyo sistema compartido con Toyota ofreció buenos números de eficiencia, pero no logró conquistar a los entusiastas del manejo. Por eso, el CX-5 2026 apostará por lo seguro: el confiable motor 2.5 litros de 187 hp, el mismo que ha impulsado al modelo actual.
De entrada, no habrá versión turbo ni híbrida, al menos durante el primer año. El sistema híbrido propio, desarrollado bajo la arquitectura Skyactiv Z, verá la luz hasta 2027, cuando esté completamente afinado para reflejar el espíritu dinámico que distingue a Mazda.
“Queremos un híbrido con alma Mazda”
Stefan Meisterfeld, vicepresidente de planeación estratégica de Mazda Norteamérica, explicó en entrevista con The Drive que la marca no está interesada en lanzar un sistema más de la industria, sino uno que mantenga el ADN de conducción que ha definido a Mazda por décadas.
“El objetivo es crear una solución híbrida que represente realmente el ADN de manejo de Mazda”, señaló. “Algo muy eficiente, sí, pero también divertido de manejar”
En otras palabras, la firma de Hiroshima no quiere sacrificar emoción por eficiencia. Prefiere tomarse el tiempo necesario antes que repetir una fórmula impersonal.
Un paso atrás para dar un salto más grande
Mazda aprendió una lección importante con el CX-50 Hybrid, cuyo sistema compartido con Toyota ofreció buenos números de eficiencia, pero no logró conquistar a los entusiastas del manejo. Por eso, el CX-5 2026 apostará por lo seguro: el confiable motor 2.5 litros de 187 hp, el mismo que ha impulsado al modelo actual.
De entrada, no habrá versión turbo ni híbrida, al menos durante el primer año. El sistema híbrido propio, desarrollado bajo la arquitectura Skyactiv Z, verá la luz hasta 2027, cuando esté completamente afinado para reflejar el espíritu dinámico que distingue a Mazda.
Mazda no teme romper esquemas. En vez de perseguir cifras mayores, ha creado un motor que responde donde realmente importa: a bajas y medias revoluciones. Ya no hay que estirar cada marcha para sentirlo vivo; ahora la fuerza llega de inmediato, fluida y natural.
El CX-5 2026 se siente más conectado, más comunicativo. Es un auto que invita a disfrutar del camino, no a luchar con él.
Al interior.
Entrar al nuevo Mazda CX-5 2026 es como cerrar una puerta al pasado. Todo lo que conocías del modelo anterior desaparece en un instante. El interior ya no es solo un lugar para conducir, sino una experiencia sensorial donde el diseño minimalista, la tecnología y la calma se fusionan en una sola atmósfera.
Mazda se atreve a romper con su propia tradición. El tablero, antes repleto de botones perfectamente dispuestos, ahora se transforma en una superficie limpia, casi flotante, donde la luz y las líneas suaves crean una sensación de serenidad absoluta. Es un cambio profundo: el CX-5 2026 no solo evoluciona, cambia de lenguaje.
Llega pronto, pero con calma
El nuevo CX-5 2026 llegará a los pisos de venta a inicios del próximo año, con una sola motorización disponible. Para Mazda, eso no representa un problema.
“Ese motor representa el 90% de nuestras ventas actuales, así que seguimos confiando en él”, concluyó Meisterfeld.
Así, el SUV más querido de Mazda inicia una nueva era, fiel a su esencia: la de poner al conductor al centro de la experiencia, aun cuando el futuro ya apunte hacia lo eléctrico.