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La industria del automóvil se ha puesto tan verde que ya huele a funeral… y los deportivos asequibles son los primeros en el velorio. Hoy todavía existen ejemplos de coches de cero emisiones con prestaciones serias, sí, pero eso no evita una realidad incómoda: la electrificación se está llevando por delante a casi todos los deportivos “para mortales”.
Los GTI del segmento B ya son especie en extinción y, en el C, sobre todo en Europa, los auténticamente deportivos se cuentan con los dedos de una mano… y sobran dedos.
En ese paisaje desolador, el Honda Civic Type R aparece como ese último rockero que se niega a apagar la guitarra. Ha llegado una generación más sin electrificación, sin complejos y, de paso, con un título curioso: será el único Honda que se venda en Europa sin ningún tipo de asistencia eléctrica. Un milagro mecánico. Aunque, claro, la pregunta incómoda es inevitable: ¿y luego qué?
Desde Honda juran que el apellido Type R no va a desaparecer. Hideki Kakinuma, ingeniero jefe del proyecto, lo dejó claro con una frase digna de grabarse en mármol: “sin Type R, no hay Honda”. Tranquilos, dicen… el problema es el “cómo”. Porque hacer un deportivo con alma Type R y, al mismo tiempo, cumplir con la neutralidad de carbono es como pedirle a un samurái que pelee con guantes de box.
Kakinuma lo reconoce sin rodeos: es muy complicado crear un coche así bajo estas reglas. Pero, según él, Honda ve estas limitaciones como “nuevos desafíos” para seguir ofreciendo placer de conducción. Traducido: todavía no sabemos cómo, pero algo inventaremos. Y sí, prometen más Type R en el futuro.
¿Será eléctrico? Pues no exactamente… o no necesariamente. Aquí viene el giro de guion. Para Honda, la neutralidad de carbono no tiene por qué depender del tipo de motor. Incluso un coche de combustión podría, en teoría, cumplir con ese objetivo. Así que, aunque hoy resulte poco probable, el próximo Type R podría seguir quemando gasolina. Poco probable, pero no imposible. Un “no, pero tal vez sí” muy corporativo.
El propio Kakinuma remata la idea con otra joya: el Type R no se define por su tren motriz, sino por una “filosofía” de placer al volante. Es decir, da igual si es eléctrico, híbrido, térmico o impulsado por unicornios neutros en carbono, mientras te haga sonreír, sigue siendo Type R. Al menos, según el PowerPoint.
¿De aquí salen opciones como combustibles sintéticos o hidrógeno? Quizá. Por ahora, la apuesta más realista parece un híbrido enchufable, algo que incluso encajaría con el Civic actual. Eso sí, con la prohibición de los motores de combustión en Europa a la vuelta de la esquina, queda la duda de si ese futuro Type R llegará a pisar este lado del mapa.
En resumen: la motosierra en Honda sigue encendida. Todo aquello que construyó su leyenda está siendo cuidadosamente archivado… o directamente borrado. Y lo más provocador de todo es escuchar que el Type R “no se define por el motor”, justo cuando el motor fue siempre su corazón.
No es raro que los fans estén furiosos: les están pidiendo que aplaudan mientras les explican que el alma ya no importa tanto. Humor negro, sí… pero la broma empieza a doler.