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El XXXVIII Concurso Internacional de la Elegancia volvió a reunir lo mejor del mundo clásico en un fin de semana donde el tiempo parece ir más despacio, pero la emoción se mantiene a tope.
Autos que no solo destacan por su diseño, también por todo lo que representan: historia, carácter y una época donde cada detalle importaba.
Aquí la competencia no gira en torno a la velocidad, sino a la presencia. Clásicos europeos impecables, americanos imponentes y piezas raras que difícilmente se ven fuera de eventos como este. Cada uno con lo suyo, todos peleando por robarse las miradas.
El ambiente hace lo suyo. Familias, coleccionistas, entusiastas, y personalidades del mundo automotriz, conviven entre cámaras, conversaciones y ese inconfundible aroma a gasolina “de la de antes” que también es parte del encanto y hasta hay alguien que reconoce un modelo con solo escucharlo llegar.
El toque inesperado lo puso la moda, con una pasarela de Armani Exchange que encajó perfecto con el espíritu del evento. Porque la elegancia no solo vive en los autos, también se refleja en el estilo.
Ejemplares que, lejos de envejecer, parecen mejorar con los años y por qué no decirlo, reencontrarse con esos autos favoritos que ya tenemos bien identificados y vamos a saludar con mucha emoción.
El momento de la premiación llegó y los aplausos, emoción y autos que se robaron todas las miradas comenzaron a desfilar.
Entre clásicos impecables y verdaderas joyas, cada reconocimiento se vivió con alegría, en un ambiente relajado, divertido y lleno de pasión por los autos
El Concurso Internacional de la Elegancia sigue siendo ese punto de encuentro donde basta con llegar para entender por qué los autos significan tanto.
Sales con fotos de sobra… y con una nueva obsesión dando vueltas en la cabeza, recordando además las que se nos fueron olvidando durante el año.
Disfruta nuestra galería con lo mejor del concurso.