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Fotos: José Luis Ruiz
Video: Alejandro Martinez y Enrique Moreno
Edición: Alejandro Martinez
Por primera vez, una marca nos contactó directamente para prestarnos un auto y realizar una prueba de manejo completa. Hasta ahora, nuestras reseñas habían sido con vehículos propios o prestados por amigos, pero Geely Auto México nos sorprendió al cedernos la Coolray para ponerla a prueba. Entré sin expectativas, pero después de rodar más de 100 km en pista y ciudad, puedo decir que esta SUV subcompacta me dejó un sabor de boca increíblemente agradable. Con un diseño audaz, tecnología moderna y un desempeño que emociona, la Coolray es una declaración de rebeldía en el segmento. A continuación, les comparto mi experiencia al volante, con la honestidad que nos caracteriza.
Desde el primer vistazo, la Geely Coolray me atrapó. Su diseño deportivo, inspirado en el concepto "Energy Storm", combina materiales como negro piano, plata y cromo, con un toldo flotante en negro piano que le da un look espectacular. Los acentos rojos en la parrilla y los cálipers de freno añaden un toque de agresividad sin exagerar, a diferencia de otras marcas que abusan de detalles decorativos. Los faros LED con función “Follow Me Home”, rines de 18 pulgadas, alerón trasero deportivo y opciones de colores bi-tono crean una imagen vibrante y moderna. Con unos 4.3 metros de largo, es perfecta para maniobrar en el tráfico urbano sin sacrificar presencia en carretera. La cajuela con apertura eléctrica es un plus de practicidad, haciendo que cada trayecto sea más cómodo y conectado.
Al subir al habitáculo, la sorpresa fue aún mayor. La Coolray ofrece un espacio amplio y bien pensado, con un techo panorámico corredizo que aporta una sensación de lujo. Los materiales son un acierto: piel sintética en asientos y paneles, con plásticos duros solo en zonas estratégicas como la guantera o la base de los asientos. Una línea roja recorre el interior, reforzando la deportividad del exterior, y las luces ambientales LED multicolor –ajustables manualmente o según el modo de manejo– crean un ambiente personalizable. Los asientos, forrados en piel sintética, tienen excelente sujeción, con ajuste eléctrico para el conductor y manual para el copiloto.
La Coolray no escatima en seguridad. Equipa seis bolsas de aire (frontales, laterales y tipo cortina), además de un robusto paquete de asistencias: Asistente de Arranque en Pendiente, Control de Descenso, Detector de Punto Ciego, Asistente de Estacionamiento Automático, cámara 360°, freno de mano electrónico con Auto-Hold, ABS con Distribución Electrónica (EBD), Control Electrónico de Estabilidad (ESC), Control de Tracción (TCS), Monitor de Presión de Llantas (TPMS) y anclajes ISOFIX. Su estructura de acero de alta resistencia garantiza una conducción segura en cualquier condición, dándome confianza total al volante.
Ahora, hablemos del manejo, porque aquí la Coolray me dejó con la boca abierta. Tras más de 100 km de prueba en pista, puedo decir que su conducción es precisa, estable y sin rastro de turbo lag. Bajo el cofre lleva un motor turbo de 1.5 litros con inyección directa, entregando 172 caballos de fuerza y 290 Nm de torque. Acoplado a una transmisión DCT de 7 velocidades, acelera de 0 a 100 km/h en solo 7.6 segundos, con un consumo combinado de 15.5 km/l que equilibra emoción y eficiencia. Sus cuatro modos de manejo –Eco, Comfort, Sport y Adaptativo– permiten personalizar la experiencia. En modo Sport, la respuesta es brutal: un toque al acelerador y te pega al asiento, una sensación que me encantó. La dirección eléctrica y la suspensión afinada mantienen la SUV bien plantada, incluso en curvas rápidas, sin generar desconfianza.
La Coolray se ofrece en dos versiones, con precios desde 459,990 pesos, un rango que la hace destacar frente a rivales europeos o japoneses. La garantía es un gran respaldo: 5 años o 150,000 km defensa a defensa, 8 años o 250,000 km en tren motriz, más asistencia vial 24/7. Para jóvenes urbanos como millennials o gen Z (25-40 años), profesionales o familias emergentes que buscan estilo, tecnología y diversión al volante, esta SUV es una opción que no tiene nada que envidiarle a la competencia, especialmente por su precio.
La Geely Coolray es más que un SUV subcompacto; es una propuesta que combina potencia, innovación y confianza. Su diseño vibrante, interior tecnológico y manejo emocionante la convierten en la elección ideal para quienes quieren destacar sin romper el banco. Aunque detalles como la palanca de velocidades, el acelerador brusco y la falta de una perilla de volumen necesitan pulirse, la experiencia general es sobresaliente. Como autocríticos, quedamos impresionados. Agradecemos a Casa Gori https://www.casagori.mx/ por las facilidades para esta prueba, nuestra primera con una marca que nos abrió sus puertas. ¿Qué opinan de la Coolray? Escríbanlo en redes sociales y compartan su experiencia. ¡Sigan rodando con Los Autocriticos México!