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Por primera vez, nos encontramos ante un Prius que no es estéticamente feo. El actual Toyota Prius de quinta generación deja de lado las líneas estrambóticas que pasaban de moda rápidamente o que, simplemente, no eran del agrado de todos. Aquellos diseños parecían más un concept car que un vehículo de producción masiva. En su lugar, adopta líneas más sobrias que, sin abandonar el futurismo, lo hacen más agraciado. Presenta formas más entendibles y clásicas, que incluso le dan un aire a los deportivos americanos de los años 70 y 80. No es un diseño súper innovador —y eso no es una queja—, de hecho, lo vuelve más sobrio y agradable. Es similar a lo que ya habíamos visto en el Hyundai Ioniq de la generación pasada, pero con faros y rasgos más contemporáneos.
Una de las primeras quejas es que al mercado mexicano no llegan las versiones con el motor de 2.0 litros y 196 caballos de fuerza, ni la híbrida enchufable que ofrece 220 caballos. Ahora entendemos el porqué de su forma mucho más deportiva; sin embargo, las prestaciones con las que se presenta en México son más modestas. Mantiene el mismo motor de 1.8 litros de la generación anterior, pero con un motor eléctrico que brinda más potencia, entregando en conjunto 138 caballos de fuerza en lugar de los 121 de la versión pasada. Esta diferencia se nota y se agradece, aunque esta configuración sigue sin ofrecer prestaciones deportivas como las de otros mercados. Aun así, cumple para un rebase, una subida o una salida a carretera, pero sobre todo para el manejo urbano.
Por dentro, el diseño abandona el futurismo de sus antecesores —con la palanca en una posición extraña y el velocímetro a la mitad del tablero— para enfocarse en el confort. Los acabados te hacen sentir que estás más en un Lexus que en un Toyota, claro, sin llegar a ese nivel de refinamiento, pero sí por encima de lo que uno esperaría de un Toyota estándar.
Tecnológicamente, este coche es donde más destaca. Cuenta con sistemas avanzados de asistencia al conductor (ADAS) como:
- Control de crucero adaptativo (ACC).
- Frenado automático de emergencia (Pre-Collision System).
- Advertencia y asistencia de cambio de carril.
- Luces altas automáticas.
- Sensores de estacionamiento, que ayudan en maniobras al detectar obstáculos cercanos.
- Sistema de monitoreo de punto ciego.
- Alerta de tráfico cruzado trasero (RCTA).
En cuanto al manejo, el Prius lo hace bien: es cómodo, suave y sin pretensiones deportivas. La dirección asistida electrónicamente no se siente tan imprecisa como suele ocurrir en este tipo de sistemas; responde de manera adecuada. La caja CVT no es nuestra favorita, pero cumple, y el motor eléctrico proporciona el torque necesario (185 lb-pie) para un rebase o incorporación. El control de crucero adaptativo no es brusco, por lo que se puede usar perfectamente en la ciudad, en el tráfico, haciendo que esos trayectos pesados se vuelvan más llevaderos.La cajuela es pequeña para el segmento de los compactos (574 litros), pero podemos llenarla hasta arriba sin perder visibilidad, gracias a la cámara en el retrovisor
Después de probarlo varias semanas en la Ciudad de México, a 2,240 metros sobre el nivel del mar, nos ha dado un consumo promedio de 19.3 km/l, manejando de forma un poco rápida o con acelerones bruscos, sin cuidar el consumo. El menor registro fue de 17.3 km/l, y cuidando el manejo, supera los 20 km/l en situaciones urbanas que combinan tráfico, vías rápidas sin congestión, subidas y calles pequeñas.
En primer lugar, por precio: los híbridos enchufables suelen ser más caros. Pero entonces tenemos opciones chinas como el BYD King, una gran alternativa a un precio similar, que ofrece más potencia y tecnología híbrida enchufable, pero carece de ADAS y, aunque va encaminada hacia allá, aún no tiene el respaldo y la confianza de una marca como Toyota. Por un poco más de dinero, está la Geely EX5 EM-i (cuya prueba puedes ver aquí), que ya es una SUV. Sin embargo, muchas veces lo que uno busca en la ciudad es practicidad: un compacto puede resultar mejor opción para el manejo urbano. Además, la versión de entrada del Prius es más de 100,000 pesos más barata, mientras que con la Premium, la diferencia ronda los 20,000 pesos. Claro, Toyota es una marca consolidada que ofrece un excelente valor de reventa
Si ya te convencí de comprar un Prius, viene el lado malo: hay listas de espera y dan prioridad a quienes lo adquieren a crédito. Si no te importa esperar, es una gran opción. También puedes optar por un seminuevo, pero hay que cazarlos; se venden casi el mismo día que se publican. Esto es una lata, pero piensa lo fácil que será revenderlo cuando lo quieras cambiar.