No posts found.

Published on

Fotos: José Luis Ruiz
Video: Alejandro Martinez y Enrique Moreno
Edición: Alejandro Martinez

Foto

Por primera vez, una marca nos contactó directamente para prestarnos un auto y realizar una prueba de manejo completa. Hasta ahora, nuestras reseñas habían sido con vehículos propios o prestados por amigos, pero Geely Auto México nos sorprendió al cedernos la Coolray para ponerla a prueba. Entré sin expectativas, pero después de rodar más de 100 km en pista y ciudad, puedo decir que esta SUV subcompacta me dejó un sabor de boca increíblemente agradable. Con un diseño audaz, tecnología moderna y un desempeño que emociona, la Coolray es una declaración de rebeldía en el segmento. A continuación, les comparto mi experiencia al volante, con la honestidad que nos caracteriza.
Foto
Diseño Exterior: Una Mirada que Cautiva

Desde el primer vistazo, la Geely Coolray me atrapó. Su diseño deportivo, inspirado en el concepto "Energy Storm", combina materiales como negro piano, plata y cromo, con un toldo flotante en negro piano que le da un look espectacular. Los acentos rojos en la parrilla y los cálipers de freno añaden un toque de agresividad sin exagerar, a diferencia de otras marcas que abusan de detalles decorativos. Los faros LED con función “Follow Me Home”, rines de 18 pulgadas, alerón trasero deportivo y opciones de colores bi-tono crean una imagen vibrante y moderna. Con unos 4.3 metros de largo, es perfecta para maniobrar en el tráfico urbano sin sacrificar presencia en carretera. La cajuela con apertura eléctrica es un plus de practicidad, haciendo que cada trayecto sea más cómodo y conectado.
Foto
Interior: Tecnología y Confort con Toque Premium

Al subir al habitáculo, la sorpresa fue aún mayor. La Coolray ofrece un espacio amplio y bien pensado, con un techo panorámico corredizo que aporta una sensación de lujo. Los materiales son un acierto: piel sintética en asientos y paneles, con plásticos duros solo en zonas estratégicas como la guantera o la base de los asientos. Una línea roja recorre el interior, reforzando la deportividad del exterior, y las luces ambientales LED multicolor –ajustables manualmente o según el modo de manejo– crean un ambiente personalizable. Los asientos, forrados en piel sintética, tienen excelente sujeción, con ajuste eléctrico para el conductor y manual para el copiloto.
Foto
La influencia de Volvo, adquirida por Geely, se nota en los detalles refinados. El corazón tecnológico es una pantalla táctil de 12 pulgadas compatible con Apple CarPlay, Android Auto y QDLink, junto a un panel digital de 10.2 pulgadas que muestra la información de manejo con claridad. Completan la experiencia un cargador inalámbrico, múltiples puertos USB, salidas de aire para la segunda fila y un sistema de audio con 6 bocinas. Sin embargo, un detalle me incomodó: la falta de una perilla física para el volumen del radio. En situaciones que requieren reacción rápida, dependes de los controles en el volante o un botón de mute, lo cual puede ser desesperante para los puristas. Afortunadamente, una botonera dedicada al aire acondicionado permite operar sin distraerte demasiado, ya que te aprendes su disposición al tacto.
Foto
Seguridad: Protección que Inspira Confianza

La Coolray no escatima en seguridad. Equipa seis bolsas de aire (frontales, laterales y tipo cortina), además de un robusto paquete de asistencias: Asistente de Arranque en Pendiente, Control de Descenso, Detector de Punto Ciego, Asistente de Estacionamiento Automático, cámara 360°, freno de mano electrónico con Auto-Hold, ABS con Distribución Electrónica (EBD), Control Electrónico de Estabilidad (ESC), Control de Tracción (TCS), Monitor de Presión de Llantas (TPMS) y anclajes ISOFIX. Su estructura de acero de alta resistencia garantiza una conducción segura en cualquier condición, dándome confianza total al volante.
Foto
Rendimiento: Potencia que Emociona

Ahora, hablemos del manejo, porque aquí la Coolray me dejó con la boca abierta. Tras más de 100 km de prueba en pista, puedo decir que su conducción es precisa, estable y sin rastro de turbo lag. Bajo el cofre lleva un motor turbo de 1.5 litros con inyección directa, entregando 172 caballos de fuerza y 290 Nm de torque. Acoplado a una transmisión DCT de 7 velocidades, acelera de 0 a 100 km/h en solo 7.6 segundos, con un consumo combinado de 15.5 km/l que equilibra emoción y eficiencia. Sus cuatro modos de manejo –Eco, Comfort, Sport y Adaptativo– permiten personalizar la experiencia. En modo Sport, la respuesta es brutal: un toque al acelerador y te pega al asiento, una sensación que me encantó. La dirección eléctrica y la suspensión afinada mantienen la SUV bien plantada, incluso en curvas rápidas, sin generar desconfianza.
Foto
​Pero no todo es perfecto. Noté que, desde parado, como en un semáforo con el Auto-Hold activado, el acelerador responde de forma brusca, haciendo que la camioneta se lance si no tienes cuidado –un detalle que podría causar un pequeño choque por alcance. El frenado también tiene su truco: es como en dos pasos. Inicias la frenada, pero sientes que no se detendrá del todo, así que aplicas más presión, resultando en un frenado algo brusco que podría sorprender al conductor de atrás. Otro punto a mejorar es la palanca de velocidades: al ajustar el aire acondicionado, mi palma descansó sobre la selectora y, sin querer, la moví a neutral mientras el auto estaba en marcha. No probé ponerla en reversa por seguridad, pero la falta de un bloqueo efectivo es un riesgo que Geely debería corregir.
Foto
Precio y Valor: Una Oferta Imbatible

La Coolray se ofrece en dos versiones, con precios desde 459,990 pesos, un rango que la hace destacar frente a rivales europeos o japoneses. La garantía es un gran respaldo: 5 años o 150,000 km defensa a defensa, 8 años o 250,000 km en tren motriz, más asistencia vial 24/7. Para jóvenes urbanos como millennials o gen Z (25-40 años), profesionales o familias emergentes que buscan estilo, tecnología y diversión al volante, esta SUV es una opción que no tiene nada que envidiarle a la competencia, especialmente por su precio.
Foto
Veredicto: Una Experiencia que Me Conquistó

La Geely Coolray es más que un SUV subcompacto; es una propuesta que combina potencia, innovación y confianza. Su diseño vibrante, interior tecnológico y manejo emocionante la convierten en la elección ideal para quienes quieren destacar sin romper el banco. Aunque detalles como la palanca de velocidades, el acelerador brusco y la falta de una perilla de volumen necesitan pulirse, la experiencia general es sobresaliente. Como autocríticos, quedamos impresionados. Agradecemos a Casa Gori https://www.casagori.mx/  por las facilidades para esta prueba, nuestra primera con una marca que nos abrió sus puertas. ¿Qué opinan de la Coolray? Escríbanlo en redes sociales y compartan su experiencia. ¡Sigan rodando con Los Autocriticos México!
Published on
​Aunque la nueva Tiguan ya está rodando por las calles con su aire de renovación forzada, aquí en Autocríticos nos quedamos con una de la generación anterior para esta prueba de larga duración. Hablamos de la Tiguan Comfortline, que no es la versión más humilde del catálogo —VW, con su habitual laberinto de configuraciones, ha jugado a las escondidas con los paquetes—. En las ediciones 2023 y 2024, esta variante heredó lujos como techo panorámico, asientos en piel y hasta tercera fila de asientos (antes exclusiva de la Highline), pero en el camino perdió las paletas al volante que hasta la básica Trendline lucía en 2018. ¿Progreso o un malabarismo contable? Solo VW sabe.
Foto
Esta unidad recibió un facelift discreto respecto a sus predecesoras: parrilla rediseñada con un toque más estilizado, los logos VW actualizados (porque nada dice "moderno" como un cambio de emblema), volante renovado y un velocímetro digital que al fin libera al conductor de esa aguja analógica tan... del siglo XX.

En el lado negativo —porque VW México nunca decepciona en su tradición de "menos es más"—, se despidió el botón de apertura de cajuela (un detalle que duele en el alma práctica de cualquier usuario), las paletas al volante y los espejos retráctiles. Ah, y la transmisión DSG de 7 velocidades dio paso a una de 6 cambios, supuestamente más robusta y con menos dramas electrónicos. El tiempo dirá si es un acierto o solo un parche temporal; por ahora, cero quejas en el horizonte, aunque uno no puede evitar pensar: "¿Por qué no las 8, para variar?".
Foto
Al Manejo: Donde la Tiguan Muestra su Personalidad Alemana

La Tiguan es dura, sí, con una suspensión que parece diseñada para recordarte que estás en una SUV premium... o al menos aspiracional. Comparada con rivales más suaves como la Mazda CX-5 o la Honda CR-V, que flotan sobre baches como si fueran nubes, esta Volkswagen te planta en el asfalto con la firmeza de un Golf en modo pista. El motor 1.4 TSI de 150 hp, una joya en compactos como el Golf o el León —y ni hablemos de pocket rockets como el Polo GTI—, se siente como un pony express en esta carrocería más pesada. El turbo lag es notorio: un par de segundos de indecisión que, en un semáforo o un rebase, pueden estirarse como una eternidad. Pero una vez que el turbo entra en acción, con sus 250 Nm de torque disponibles desde las 1.500 rpm, la Tiguan responde con soltura: arranca con decisión, sube cuestas sin dramas y rebasa con confianza calculada. Ese torque compensa el retraso inicial mejor que los motores aspirados de competidores similares, convirtiendo lo que podría ser una decepción en una experiencia tolerable... si eres paciente.
Foto
Al final, el manejo evoca el ADN VAG: es la SUV lógica para quien migra de un hatchback como el Golf o el León por imperativos familiares o laborales. En esencia, la Tiguan es un Golf Variant elevado sobre ruedas de 18 pulgadas —práctico, predecible y con ese toque de rigidez que grita "soy alemán, no un sofá rodante".
Foto
Asistencias: Lo Básico.

En esta era de los 20s, donde los autos se manejan solos (o eso prometen), la Tiguan no pretende ser la vanguardia de la autonomía. Aun así, agradece su control crucero adaptativo, un salvavidas en el caos vial mexicano: mantiene distancia, optimiza el consumo y evita esas multas por exceder 1 km/h el límite (¡adiós, fotomultas inesperadas!). Sin embargo, carece de asistente de cambio de carril, sensores de punto ciego y frenado de reversa —detalles que rivales japoneses dan por sentados, como si fueran cortesía de la casa. VW, siempre fiel a su filosofía minimalista: ¿por qué sobrecargar al conductor con demasiada ayuda?
Foto
Amenidades: Espartano con Estilo

El tablero de la Tiguan destila veteranía: ya huele a generación entrante, con una distribución funcional pero sin fuegos artificiales. La pantalla táctil de 8 pulgadas no es un cine IMAX —el segmento ofrece opciones hasta de 10 o 12—, pero integra bien Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos, y su interfaz es intuitiva sin ser revolucionaria. Es espártana, como la mayoría de los alemanes: cuero en los asientos, aire acondicionado manual y un sistema de sonido decente, pero nada que te haga olvidar que estás en un VW, no en un Audi. ¿Lujo? Suficiente para impresionar a la suegra, pero no para competir con el refinamiento de una CR-V.
Foto
Espacio: El As en la Manga (o en la Cajuela)

Aquí brilla la Tiguan, eclipsando a la competencia en versatilidad pura. Si buscas un vehículo para cargar bultos, pasajeros o esa mudanza improvisada, esta SUV gana por goleada, acercándose a la practicidad de un Peugeot Rifter pero con manejo superior y un barniz de lujo. La tercera fila —opcional en Comfortline— acomoda a un adulto para trayectos cortos sin quejarse (no es para épicas road trips, pero resuelve emergencias familiares o de oficina). Y lo mejor: con ella desplegada, aún queda 165 litros de cajuela; sin ella, el maletero expande a 760 litros, y la segunda fila deslizante (hacia adelante o atrás) multiplica las opciones. Espacio para siete, flexibilidad real: en un mundo de SUVs apretadas, la Tiguan es el recordatorio irónico de que "grande" no siempre significa "ineficiente".
Foto
Tiguan en el Día a Día: La Práctica Reina

La Tiguan cumple con honores en la rutina: no es la más veloz (0-100 km/h en unos 9.5 segundos), ni la más lujosa, ni la que roba miradas en el estacionamiento. Pero si priorizas practicidad y espacio sobre alardes, es la opción ideal —un trotamundos familiar sin complejos. Para confort mullido, potencia explosiva o híbridos eco-friendly, mejor mira las japonesas; ellas te mimarán con 20+ km/l en versiones electrificadas, mientras la Tiguan se conforma con 14.3 km/l combinados (12.4 en ciudad, 17.5 en carretera), un consumo honesto para su tamaño, pero que invita a pisar suave en el tráfico. Al final, VW México nos entrega una Tiguan que, con sus idas y venidas, sigue siendo la SUV más versátil del segmento: no perfecta, pero irremplazable para quien valora lo esencial sobre lo efímero. ¿Reemplazarla pronto? Solo si el turbo lag te quita el sueño... o si la nueva generación finalmente arregla lo que esta dejó pendiente.

Foto
Published on
Por José Luis Ruiz

La noticia de que el Volkswagen Golf volverá a fabricarse en Puebla ha encendido la emoción entre los fanáticos de este icónico hatchback. Sin embargo, no todo es tan sencillo. La actual generación, la octava (Mk8), está próxima a ser reemplazada, y según información directa de Volkswagen Alemania, el futuro Golf Mk9 será completamente eléctrico y podría incluso adoptar un nuevo nombre. Pero en México, las cosas toman un rumbo diferente: se fabricarán versiones de gasolina e híbridas, lo que apunta a que el Golf Mk8, con su ciclo de vida extendido, será el protagonista en nuestro mercado. Esta posibilidad nos llevó a cruzar el Atlántico para probar el Golf eHybrid en el Reino Unido, una versión que podría llegar a México a finales de 2026. Nadie nos patrocinó este viaje; rentamos el auto por nuestra cuenta, movidos por la curiosidad de experimentar de primera mano un modelo que combina el legado del Golf con la versatilidad de un sistema híbrido enchufable. Aquí te contamos nuestra experiencia.
Foto
Primeras impresiones: Un Golf fiel a su esencia

El Volkswagen Golf Mk8, aunque reciente en México con la llegada del GTI, sigue siendo inconfundiblemente un Golf. A simple vista, su diseño exterior podría confundirse con un facelift del Mk7; las líneas son familiares, conservadoras, pero con un toque moderno que mantiene su atractivo. Al interior, la sensación es similar: los espacios, los botones en las puertas, los asientos y ciertos detalles evocan a los Golf de las últimas dos décadas. Para algunos, esto es parte de su encanto; para otros, puede parecer que le falta un giro audaz frente a la competencia. Sin embargo, donde el Golf brilla es en su funcionalidad y practicidad, características que lo han hecho un favorito durante generaciones.El habitáculo del Golf eHybrid combina la tradición con la modernidad. La cabina digital, con su enorme pantalla central, es prácticamente idéntica a la que encontramos en otros modelos del grupo VAG, como el Cupra León o el mismo GTI. La palanca de cambios, ahora más compacta, es un cambio que no termina de convencerme, aunque resulta lógica considerando que las levas en el volante son más prácticas para los cambios manuales. Las asistencias al conductor son completas: frenado automático, cambio de carril, control crucero adaptativo y más, todo en línea con lo que esperamos de Volkswagen.
Foto
El corazón electrificado: Un híbrido que sorprende

Lo que hace especial a este Golf eHybrid es su sistema híbrido enchufable (PHEV), una configuración que combina un motor 1.5 TSI –conocido en algunos modelos de Audi– con un motor eléctrico, entregando en conjunto 201 hp y 184 lb-pie de torque. Estas cifras, comparables a las de los GTI de generaciones pasadas, son más que suficientes para un compacto ágil y versátil.La verdadera magia del eHybrid radica en su versatilidad. En modo totalmente eléctrico, el Golf ofrece una autonomía de aproximadamente 100 km, ideal para trayectos urbanos. Durante una semana de manejo en ciudad, me olvidé por completo de las gasolineras; bastaba con conectar el auto a un enchufe doméstico de 220 V para cargarlo de 0 a 100% en unas 12 horas. Esto lo convierte en una opción práctica para quienes buscan la experiencia de un eléctrico sin preocuparse por la infraestructura de carga limitada en México.Pero el Golf eHybrid no se limita a la ciudad. Para probar su capacidad en carretera, realicé un viaje de 800 km con la batería y el tanque de gasolina al 100%. El recorrido incluyó autopistas, tráfico intenso y tramos urbanos. El resultado: un consumo de solo 35 litros de gasolina, equivalente a un impresionante rendimiento de 22.85 km/L. Este número es notable para un auto con 201 hp, especialmente considerando que los híbridos convencionales suelen ser menos eficientes en carretera, donde el motor de combustión toma el protagonismo. El Golf eHybrid, en cambio, aprovecha su sistema híbrido para ofrecer una autonomía excepcional, combinando lo mejor de ambos mundos.
Foto
Practicidad con pequeños sacrificios

El tanque de gasolina es más pequeño que en un Golf convencional, pero esto no es un problema si planeas tus recargas o tienes acceso a un cargador. La cajuela, aunque pierde algo de altura debido a la batería, sigue siendo funcional; al retirar la cubierta, puedes acomodar maletas sin comprometer la visibilidad trasera. En modo gasolina, el Golf se comporta como cualquier otro auto compacto, lo que lo hace ideal para viajes largos sin depender de estaciones de carga. Pero cuando combinas ambos modos, la experiencia es sublime: potencia inmediata, eficiencia sobresaliente y la tranquilidad de no necesitar una gasolinera en cientos de kilómetros.
Foto
Al volante: El Golf que conocemos, con un toque moderno

Conducir el Golf eHybrid es exactamente lo que esperas de un Golf: una dirección firme y precisa, una transmisión de cambios rápidos y una suspensión que balancea confort con deportividad. La potencia, aunque no al nivel de un GTI, es más que adecuada para un manejo ágil, ya sea en ciudad o en carretera. Sin embargo, no todo es perfecto. Comparado con la competencia, especialmente los modelos chinos cargados de luces ambientales y amenidades tecnológicas, el Golf puede sentirse un poco espartano. Su diseño interior, aunque funcional, carece del atractivo juvenil de marcas como Cupra. Además, la ausencia de sensores de punto ciego en los espejos laterales y una cajuela algo limitada son puntos a considerar
Foto
Un Golf para el México de hoy

El Volkswagen Golf eHybrid es una propuesta que combina la esencia de un ícono con la eficiencia de la electrificación. Su sistema híbrido enchufable es ideal para un país como México, donde la infraestructura de carga para autos eléctricos aún está en desarrollo. Puedes disfrutar de la practicidad de un eléctrico en trayectos urbanos (que además en la CDMX circula diario)  y la libertad de un auto de gasolina en viajes largos, todo envuelto en el paquete confiable y funcional que caracteriza al Golf.Con su regreso a México en el horizonte, el Golf eHybrid tiene el potencial de conquistar a los fieles seguidores del modelo y atraer a nuevos compradores que buscan eficiencia sin sacrificar manejo o versatilidad. Si Volkswagen logra ofrecerlo a un precio competitivo, este hatchback electrificado podría ser una opción imbatible en el mercado mexicano. Por ahora, solo nos queda esperar a que llegue a nuestras calles, pero tras esta experiencia en el Reino Unido, puedo decir que el Golf sigue siendo un auto que emociona, no solo por su legado, sino por su capacidad de adaptarse a los tiempos modernos sin perder su esencia.

Prueba realizada en el Reino Unido, julio de 2025.
Published on
Foto
En Los Autocríticos tuvimos la oportunidad de convivir durante más de seis meses con una Chevrolet Trax Premier 2020. No, no tenemos ningún compromiso con la marca; la compramos y vendimos con recursos propios, lo que nos permite ofrecer una opinión honesta y sin filtros.

El segmento de las SUV subcompactas, al que pertenece la Trax, es uno de los que más criticamos. ¿La razón? Es puro marketing. Tomas un coche subcompacto económico, lo elevas 5 cm, le das un diseño de “camioneta”, le pones barras en el techo y lo vendes al doble del precio. Mecánicamente, sigue siendo un subcompacto, pero psicológicamente se percibe como una “SUV”. En el imaginario mexicano, tener “mi camioneta” otorga un estatus superior, y las marcas lo saben.
Estos vehículos suelen equipar motores pequeños y eficientes que, al cargar una carrocería más pesada y alta, pierden esa eficiencia. Además, la seguridad suele ser limitada. Por eso, creemos firmemente que un compacto del segmento C, ya sea hatchback o incluso un station wagon, ofrece mayor estabilidad, seguridad, potencia, espacio y, en general, una experiencia de conducción superior.
A pesar de nuestras reservas, encontramos una excelente oportunidad para adquirir una Trax y decidimos aprovecharla. Aquí va nuestro análisis tras meses de uso.
Foto
 Lo que no nos convenció

Espacio limitado en la cajuela: La cajuela de la Trax es pequeña. Con tres mochilas de tamaño escolar, ya está llena. Esto es una gran ironía, ya que muchas familias eligen este tipo de vehículos buscando espacio, y precisamente espacio es lo que menos ofrecen. Si estás familiarizado con hatchbacks compactos, como los de la familia VAG (un VW Golf o un Seat León, por ejemplo), notarás que estos tienen mucho más espacio en la cajuela. Si tu prioridad es el espacio de carga, piénsalo dos veces antes de optar por una Trax.
Foto
Calidad de materiales y valor de reventa: Los plásticos interiores son de calidad mediocre, lo que lleva a desgastes prematuros. Esto, sumado a su bajo valor de reventa, es un punto en contra. Si planeas venderla en el futuro, no esperes recuperar gran parte de tu inversión.

Espacio interior justo: Aunque el espacio para pasajeros es decente, apenas supera lo mínimo aceptable. La plataforma sigue siendo la de un subcompacto, y aunque las dimensiones se han inflado con el tiempo, no alcanza el nivel de comodidad de un compacto de segmento superior.
Lo que nos sorprendió gratamente
Foto
​A pesar de nuestras críticas, la Trax tiene puntos a favor. En la versión Premier, el equipamiento es un gran diferenciador: incluye quemacocos, asientos de vinipiel, Apple CarPlay, Android Auto, controles al volante y transmisión automática. Esto hace que la experiencia a bordo sea cómoda para trayectos urbanos del punto A al punto B. Además, su tamaño compacto la convierte en un vehículo práctico para maniobrar en la ciudad.
Foto
Rendimiento en carretera: Donde realmente nos sorprendió fue en carretera. Su motor atmosférico de 1.8 litros y 140 hp, junto con una transmisión automática tradicional, ofrece un desempeño más que aceptable. No es un bólido, pero permite realizar rebases sin problemas, mantiene una velocidad crucero adecuada y no se queda atrás en pendientes. Los pasajeros viajan cómodamente, lo que la hace una opción viable para viajes largos.

Consumo razonable: Aunque no es el vehículo más eficiente, los consumos de combustible son aceptables para su categoría. No es un coche que te arruine por gasolina, especialmente en ciudad.
Ventajas
  • Mantenimiento accesible: Es un vehículo fácil y económico de reparar, con refacciones asequibles.
  • Discreción: No llama mucho la atención, lo que reduce preocupaciones al dejarlo estacionado en la calle. Comparado con un Seat o un Audi, es menos probable que sufra robos de autopartes.
  • Precio atractivo: Se pueden encontrar Trax en buen estado a precios razonables, lo que la hace una opción interesante para quienes buscan un vehículo práctico sin gastar de más.
  • Funcionalidad: Cumple su propósito de llevarte de un lugar a otro de manera cómoda, con potencia suficiente para carretera y un consumo de combustible aceptable.

Foto
Conclusión

La Chevrolet Trax Premier 2020 no es perfecta, pero tampoco pretende serlo. Es un vehículo práctico, asequible y funcional para quienes buscan una “camioneta” sin complicaciones. Sin embargo, si el espacio de carga o el valor de reventa son prioridades, te recomendamos explorar otras opciones, como un hatchback compacto. Al final, la Trax cumple con su cometido: transportarte con comodidad, sin gastar de más y con un desempeño sorprendentemente decente en carretera.
Foto
Published on
Foto

En esta ocasión, compartimos nuestra experiencia con la Mazda CX-5 Grand Touring 2024, un vehículo que probamos durante seis meses. Como siempre, adquirimos el modelo por nuestra cuenta, sin compromiso alguno con la marca, para ofrecer una opinión honesta.

Hemos mencionado en otras pruebas y en redes sociales que las SUVs no son nuestro tipo de vehículo favorito. Sin embargo, su omnipresencia en el mercado y la falta de otras opciones nos llevaron a probar una. La Mazda CX-5 es una SUV compacta del segmento C. La versión Grand Touring, una abajo de la tope de gama, cuenta con un motor de 2.5 litros, asientos en piel sintética, transmisión automática de ocho velocidades, paletas al volante, climatización bizona, asistente de mantenimiento de carril y sensores de punto ciego.
Foto
Lo que no nos convenció

A pesar de su reciente rediseño, la Mazda CX-5 muestra signos de veteranía, especialmente en el interior. El panel de instrumentos, con velocímetro y tacómetro analógicos, se siente desfasado en un mercado dominado por tableros digitales. Aunque incorpora una pantalla alargada, similar a la de otras SUVs modernas, su integración en el diseño del tablero parece forzada, rompiendo un poco la armonía estética.

En cuanto al espacio, la cajuela de 522 litros es suficiente para dos maletas grandes, algunas pequeñas, la bicicleta de los niños o una compra grande en el supermercado. Sin embargo, no destaca en capacidad de carga frente a otras SUVs del segmento. Además, aunque la CX-5 es ancha por fuera, el espacio interior no se siente tan bien aprovechado. En una era de SUVs con techos panorámicos, su quemacocos resulta pequeño y algo anticuado.
Foto
Lo que nos gustó

Mazda no es una marca premium, pero la CX-5 Grand Touring da pasos firmes hacia ese segmento. Los acabados en piel, el sistema de sonido y la calidad de los materiales se acercan más a las marcas premium orientales que a las generalistas. La experiencia de manejo refuerza esta percepción, con una conducción sólida y bien equilibrada.

El control de la pantalla central, operado mediante una perilla junto a la palanca de velocidades, puede ser confuso al principio, pero se vuelve intuitivo y práctico con el uso, evitando la necesidad de tocar la pantalla constantemente (aunque también es posible hacerlo). En ciudad, el consumo de combustible es algo elevado, pero la excelente insonorización y el sistema de audio de alta calidad hacen que el tráfico sea más llevadero. En carretera, el motor 2.5 litros responde con solvencia, permite rebasar con facilidad y sube sin problemas. Las paletas al volante son útiles en bajadas y curvas, ofreciendo mayor control sin recurrir excesivamente a los frenos.

En la parte trasera, la CX-5 ofrece buen espacio, y las asistencias de conducción, como el mantenimiento de carril y los sensores de punto ciego, aportan seguridad y confianza.
Foto
Veredicto final

Durante los meses que tuvimos la CX-5, no enfrentamos inundaciones, por lo que no pudimos comprobar los comentarios en redes sobre su desempeño en esas condiciones. Más allá de ese aspecto, que podría ser relevante según el contexto, la Mazda CX-5 nos dejó una impresión positiva. Aunque no es el tipo de vehículo que buscábamos ni nuestro segmento favorito, la disfrutamos mucho y, ahora que ya no está con nosotros, la extrañamos. Es una SUV que cumple, con un enfoque en diseño y calidad que la hace destacar, aunque no sea la líder en espacio o modernidad.
Foto