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Rally Maya México: precisión, cultura y corazón. Entrevista exclusiva con Rodrigo Villanueva Aguirre
Por José Luis Ruiz
Fotos: Enrique Moreno
En un mundo donde los rallys suelen asociarse a velocidad pura y adrenalina, el Rally Maya México se desmarca por completo. No se trata de llegar primero, sino de llegar exactamente cuando debes. Hablamos con Rodrigo Villanueva Aguirre, actual presidente del evento, para entender por qué esta caravana de autos antiguos se ha convertido en una de las experiencias automovilísticas, culturales y sociales más especiales de América Latina.
Fotos: Enrique Moreno
En un mundo donde los rallys suelen asociarse a velocidad pura y adrenalina, el Rally Maya México se desmarca por completo. No se trata de llegar primero, sino de llegar exactamente cuando debes. Hablamos con Rodrigo Villanueva Aguirre, actual presidente del evento, para entender por qué esta caravana de autos antiguos se ha convertido en una de las experiencias automovilísticas, culturales y sociales más especiales de América Latina.
Un sueño que nació en 2012
Todo comenzó con la visión de Benjamín de la Peña, pionero del turismo en Quintana Roo desde finales de los años 70. “Benjamín quería revivir el espíritu de las grandes carreras que él mismo vivió y, al mismo tiempo, poner en el mapa internacional al Mundo Maya”, explica Rodrigo. Tras dos años de planeación, la primera edición se celebró en 2014. Desde entonces se han realizado once ediciones anuales (la única suspensión fue en 2020, por la pandemia) y la número 12 está programada para 2026
Todo comenzó con la visión de Benjamín de la Peña, pionero del turismo en Quintana Roo desde finales de los años 70. “Benjamín quería revivir el espíritu de las grandes carreras que él mismo vivió y, al mismo tiempo, poner en el mapa internacional al Mundo Maya”, explica Rodrigo. Tras dos años de planeación, la primera edición se celebró en 2014. Desde entonces se han realizado once ediciones anuales (la única suspensión fue en 2020, por la pandemia) y la número 12 está programada para 2026
Regularidad, no velocidad
“La pregunta más frecuente es: ¿Entonces no corren?”, sonríe Rodrigo. En el mundo de los rallies existen dos grandes ramas: velocidad y regularidad. El Rally Maya pertenece a la segunda. “Aquí gana quien es más preciso manteniendo tiempos exactos, no quien va más rápido”. Y el reto se multiplica cuando conduces un auto con al menos 90% de piezas originales, muchos de ellos con 70, 80 o incluso 100 años de antigüedad. En la última edición rodó un vehículo de 1926. El formato es clásico: piloto y copiloto. El copiloto lleva el libro de ruta con instrucciones milimétricas y el piloto obedece ciegamente. Un segundo de más o de menos resta puntos. “Con un carburador antiguo, frenos de tambor y una caja con juego, la compenetración hombre-máquina es total”, resume Villanueva Aguirre.
“La pregunta más frecuente es: ¿Entonces no corren?”, sonríe Rodrigo. En el mundo de los rallies existen dos grandes ramas: velocidad y regularidad. El Rally Maya pertenece a la segunda. “Aquí gana quien es más preciso manteniendo tiempos exactos, no quien va más rápido”. Y el reto se multiplica cuando conduces un auto con al menos 90% de piezas originales, muchos de ellos con 70, 80 o incluso 100 años de antigüedad. En la última edición rodó un vehículo de 1926. El formato es clásico: piloto y copiloto. El copiloto lleva el libro de ruta con instrucciones milimétricas y el piloto obedece ciegamente. Un segundo de más o de menos resta puntos. “Con un carburador antiguo, frenos de tambor y una caja con juego, la compenetración hombre-máquina es total”, resume Villanueva Aguirre.
Conservación premiada y avalada internacionalmente
Además del trofeo de regularidad, el Rally Maya entrega un reconocimiento especial a la conservación. En ediciones anteriores se hizo con la FIVA (Fédération Internationale des Véhicules Anciens) y ahora con la Comisión Nacional Vintage de México. “Que un auto de preguerra llegue impecable después de 1,100 km es una hazaña que merece certificación mundial. Ese aval aumenta su valor histórico y económico”, explica Rodrigo.
Además del trofeo de regularidad, el Rally Maya entrega un reconocimiento especial a la conservación. En ediciones anteriores se hizo con la FIVA (Fédération Internationale des Véhicules Anciens) y ahora con la Comisión Nacional Vintage de México. “Que un auto de preguerra llegue impecable después de 1,100 km es una hazaña que merece certificación mundial. Ese aval aumenta su valor histórico y económico”, explica Rodrigo.
Más que un rally: una experiencia 360°
Cada edición recorre una ruta distinta por la Península de Yucatán y, en 2026, también por Chiapas. “Arrancaremos en Palenque, pasaremos por Calakmul y visitaremos Chichén Itzá de noche. Tres joyas arqueológicas en una sola semana”. A esto se suma una ruta gastronómica que celebra la diversidad yucateca, campechana y ahora chiapaneca.
Pero el Rally Maya va más allá del turismo de lujo. “Es un desfile lento (máximo 75 km/h, por protocolo internacional) que genera seguridad, orden y sonrisas en cada pueblo”. Los autos clásicos se convierten en protagonistas de fotos con niños, familias enteras saliendo a las plazas y la derrama económica supera los 200 millones de pesos por edición.
,Responsabilidad social que trasciende
Desde sus inicios, el rally mantiene alianzas con fundaciones de primer nivel: Telmex-Telcel, Alejo Peralta, Oasis y, en relojería, Franck Müller. Gracias a ellas se entregan sillas de ruedas, bicicletas, aparatos auditivos, lentes y tratamientos. “Un año logramos campamentos para niños con diabetes con la Asociación Mexicana de Diabetes; otro, prótesis y aparatos ortopédicos”. Rodrigo insiste: “Nosotros solos no podríamos. Es una suma de voluntades: gobiernos, iniciativa privada, hoteleros, patrocinadores y fundaciones
Desde sus inicios, el rally mantiene alianzas con fundaciones de primer nivel: Telmex-Telcel, Alejo Peralta, Oasis y, en relojería, Franck Müller. Gracias a ellas se entregan sillas de ruedas, bicicletas, aparatos auditivos, lentes y tratamientos. “Un año logramos campamentos para niños con diabetes con la Asociación Mexicana de Diabetes; otro, prótesis y aparatos ortopédicos”. Rodrigo insiste: “Nosotros solos no podríamos. Es una suma de voluntades: gobiernos, iniciativa privada, hoteleros, patrocinadores y fundaciones
Incluso detectan necesidades en ruta (caminos, señalización, flora que invade) y se convierten en voceros para que las autoridades actúen más rápido. Para la edición 2026 ya planean compensar la huella de carbono y trabajar temas ambientales, especialmente tras incluir Calakmul, una de las reservas de la biósfera más importantes del país.
Ambiente familiar y participantes de 41 países
“Lo que más cautiva es lo humano”, confiesa Rodrigo, quien entró como participante en 2018 y hoy es presidente. “Ves tripulaciones de abuelos con nietos, padres con hijos, hermanos… y en las plazas, los niños del pueblo se toman fotos con los autos. Es magia pura”. El rally ya ha recibido participantes de 41 nacionalidades. “Muchos traen sus autos, otros los rentan aquí. La Carrera Panamericana y nosotros somos los dos grandes referentes mexicanos: ellos de velocidad, nosotros de regularidad”. Y sí, ya sueñan con una expansión internacional que incluya Guatemala y Belice en el futuro mediato.
“Lo que más cautiva es lo humano”, confiesa Rodrigo, quien entró como participante en 2018 y hoy es presidente. “Ves tripulaciones de abuelos con nietos, padres con hijos, hermanos… y en las plazas, los niños del pueblo se toman fotos con los autos. Es magia pura”. El rally ya ha recibido participantes de 41 nacionalidades. “Muchos traen sus autos, otros los rentan aquí. La Carrera Panamericana y nosotros somos los dos grandes referentes mexicanos: ellos de velocidad, nosotros de regularidad”. Y sí, ya sueñan con una expansión internacional que incluya Guatemala y Belice en el futuro mediato.
Un evento que no para de crecer
“Cada ruta nos abre nuevos horizontes”, concluye Villanueva. “En 2026 tocaremos temas ambientales que nunca habíamos trabajado; quizás, en tres o cuatro años logremos volver este rally verdaderamente internacional. México tiene tanto que ofrecer que sería egoísta quedárnoslo solo nosotros”.
“Cada ruta nos abre nuevos horizontes”, concluye Villanueva. “En 2026 tocaremos temas ambientales que nunca habíamos trabajado; quizás, en tres o cuatro años logremos volver este rally verdaderamente internacional. México tiene tanto que ofrecer que sería egoísta quedárnoslo solo nosotros”.
El Rally Maya México no es solo un evento automovilístico: es cultura rodante, responsabilidad social con resultados tangibles, es familia, precisión y, sobre todo, es una forma distinta y profundamente humana de amar los autos clásicos y el país que los recibe con los brazos abiertos.
¿Te animas a ser parte de la edición 12? Las inscripciones ya están abiertas
https://rallymaya.com/
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