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Por José Luis Ruiz

Aproximadamente el 65% de la población mundial conduce por la derecha, mientras que el 35% lo hace por la izquierda. Cuando pensamos en manejar del lado izquierdo, Reino Unido suele ser el primer país que viene a la mente, pero no es el único. Hay 75 países donde se conduce por la izquierda, incluyendo Japón, India, Australia y, sorprendentemente, algunos en América, como Guyana. De hecho, en la frontera entre Guyana y Brasil existe un curioso paso a desnivel vehicular diseñado exclusivamente para cambiar de carril al lado opuesto, un detalle fascinante que ilustra cómo las infraestructuras se adaptan a estas diferencias.
Más allá de la historia, las razones históricas que abordamos en este artículo o la eterna discusión sobre cuál es el lado "correcto" para manejar, quiero compartir mi experiencia personal al volante en un país donde el volante está del lado derecho y se conduce por la izquierda. ¿Qué se siente? Una sola palabra: raro.
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La primera vez: Un mundo al revés

Mi primera experiencia conduciendo del lado izquierdo fue en Reino Unido, y para añadirle un toque de emoción, ¡era un auto manual! Antes de subirme, mi cabeza estaba llena de dudas casi cómicas: ¿Los pedales estarán al revés? ¿La palanca de cambios seguirá un patrón diferente? Afortunadamente, la respuesta a ambas preguntas fue un rotundo no. Los pedales (embrague, freno, acelerador) están en el mismo orden, y el patrón de las velocidades es idéntico al de un auto con volante a la izquierda. Esto podría parecer una buena noticia, pero, en realidad, que no todo sea un "espejo" exacto genera cierta confusión.Por ejemplo, los pedales están en la misma posición, pero el espacio del auto es diferente. El reposapiés izquierdo es más pequeño, y hay un reposapiés a la derecha al que no estamos acostumbrados. En un par de ocasiones, pisé ese reposapiés pensando que era el acelerador, lo que me hizo creer que el pedal "se había puesto duro". Un momento de pánico innecesario, pero gracioso en retrospectiva.El verdadero reto llega con la palanca de cambios. Ahora usas la mano izquierda, y aunque el patrón es el mismo (primera a la izquierda, quinta a la derecha), la sensación de cambiar con la otra mano es desconcertante. Si normalmente piensas "primera hacia mí, quinta hacia afuera", ahora es al revés: primera hacia afuera, quinta hacia ti. No es un espejo perfecto, y eso confunde al cerebro.El resto del tablero —radio, aire acondicionado— sigue en el centro, pero ahora te queda a tu izquierda, lo que también requiere un ajuste mental. Cada vez que intentaba ajustar el volumen o el aire, mi mano derecha buscaba instintivamente algo que no estaba ahí
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Saliendo a manejar

Conducir del lado izquierdo no solo es un cambio técnico, sino una experiencia que altera tu percepción espacial. En Reino Unido, las calles estrechas, las glorietas constantes y las estrictas normas viales no facilitan las cosas. La mayoría de las carreteras son de un solo carril por sentido, lo que te obliga a ser preciso. Si a eso le sumas un auto manual, la experiencia puede ser abrumadora. Mi recomendación: renta un auto automático. Aunque sea más caro, te ahorrarás la mitad de la complejidad y, posiblemente, un rin o una llanta por algún roce con la banqueta.El primer día fue caótico. Conducía por carriles angostos, con conductores locales acelerados que no perdonan errores, y glorietas que parecían laberintos. Si no eliges el carril correcto, terminas en un lugar completamente diferente al que planeabas. Ese día terminé con un dolor de cabeza monumental, abrumado por la combinación de manejar al revés, leer señales en inglés y adaptarme a un entorno desconocido.Otro aspecto que me descolocó fue el cambio en la lógica de los carriles. En lugar de tomar el carril que normalmente elegirías, debes optar por el que, para nosotros, es el "sentido contrario". Esto requiere un esfuerzo consciente, especialmente en intersecciones o glorietas. En un par de ocasiones, me metí por error en el carril equivocado, lo que me valió miradas fulminantes de otros conductores. Mi consejo: grábate esta regla de oro: siempre a la derecha. Vueltas a la derecha, pegado a la derecha. Suena obvio, pero repetírtelo mentalmente ayuda a evitar errores.
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Saliendo a manejar

Conducir del lado izquierdo no solo es un cambio técnico, sino una experiencia que altera tu percepción espacial. En Reino Unido, las calles estrechas, las glorietas constantes y las estrictas normas viales no facilitan las cosas. La mayoría de las carreteras son de un solo carril por sentido, lo que te obliga a ser preciso. Si a eso le sumas un auto manual, la experiencia puede ser abrumadora. Mi recomendación: renta un auto automático. Aunque sea más caro, te ahorrarás la mitad de la complejidad y, posiblemente, un rin o una llanta por algún roce con la banqueta.El primer día fue caótico. Conducía por carriles angostos, con conductores locales acelerados que no perdonan errores, y glorietas que parecían laberintos. Si no eliges el carril correcto, terminas en un lugar completamente diferente al que planeabas. Ese día terminé con un dolor de cabeza monumental, abrumado por la combinación de manejar al revés, leer señales en inglés y adaptarme a un entorno desconocido.Otro aspecto que me descolocó fue el cambio en la lógica de los carriles. En lugar de tomar el carril que normalmente elegirías, debes optar por el que, para nosotros, es el "sentido contrario". Esto requiere un esfuerzo consciente, especialmente en intersecciones o glorietas. En un par de ocasiones, me metí por error en el carril equivocado, lo que me valió miradas fulminantes de otros conductores. Mi consejo: grábate esta regla de oro: siempre a la derecha. Vueltas a la derecha, pegado a la derecha. Suena obvio, pero repetírtelo mentalmente ayuda a evitar errores.

Pequeñas trampas cotidianas

Los estacionamientos y los drive-thrus fueron otro desafío. Estoy tan acostumbrado a acercarme a la máquina de boletos o al drive-thru desde el lado izquierdo que, al hacerlo desde la derecha, siempre terminaba demasiado lejos. Más de una vez tuve que abrir la puerta y estirarme como contorsionista para alcanzar la máquina o recoger mi pedido. Estos pequeños detalles, aunque graciosos, suman al estrés inicial.Además, si el país usa el sistema imperial (como Reino Unido), las señales de velocidad están en millas por hora, no en kilómetros. Configurar el GPS en millas y en inglés (si lo hablas) te ahorrará la traducción mental constante, que puede saturar tu cerebro. Créeme, al final del día, mi cabeza estaba agotada de procesar tantas novedades
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Rojo: Manejan por la izquierda Azul: Manejan por la derecha Gráfico por Benjamin D. Esham

Consejos para sobrevivir (y disfrutar) la experiencia

Si planeas conducir en un país donde se maneja por la izquierda, aquí van algunos consejos prácticos:
  1. Renta un auto automático: Simplifica la experiencia y reduce el estrés, especialmente si no estás acostumbrado a cambiar velocidades con la mano izquierda.
  2. Configura el GPS en el sistema local: Si el país usa millas, ajusta tu GPS a millas y, si es posible, en el idioma local para evitar traducciones mentales.
  3. Lee las reglas viales básicas: Familiarízate con las normas, especialmente en glorietas o intersecciones, para evitar sorpresas.
  4. Mantén la calma: Si te equivocas de carril o ruta, el GPS te sacará del apuro. Evita maniobras bruscas.
  5. Siempre a la derecha: Repite esta mantra para no terminar en el carril equivocado.
  6. Practica en zonas tranquilas: Si puedes, elige un área con poco tráfico para tus primeras experiencias al volante.
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Maneja y disfruta

¿Sabías que la razón por la que algunos países manejan por la izquierda tiene raíces históricas? En la Inglaterra medieval, los caballeros cabalgaban por la izquierda para tener la mano derecha libre y desenvainar su espada en caso de un ataque. Esta tradición se mantuvo en el Reino Unido y se extendió a muchas de sus antiguas colonias, como Australia y Hong Kong. En contraste, Napoleón impuso el manejo por la derecha en Francia y sus territorios, influenciando a gran parte de Europa y América

Manejar del lado izquierdo es una experiencia que combina confusión, retos y, eventualmente, satisfacción. No es cosa del otro mundo, pero requiere paciencia y práctica. Al final, lo mejor es no sobrepensar y simplemente lanzarte a la aventura. Con un auto automático, un GPS bien configurado y una mente abierta, estarás navegando las calles como local en pocos días. Y quién sabe, tal vez incluso extrañes la emoción de manejar "al revés" cuando regreses a casa.
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