Published on
¿Sabías que el Vaticano esconde un museo de autos que parece sacado de una película de espías papales?

Por AUTOCRITICOS​

Eh, sí, lees bien. En medio de todo ese rollo de arte renacentista, frescos de Miguel Ángel y guardias suizos con uniformes de payaso medieval, el Vaticano tiene un garaje secreto lleno de joyitas sobre ruedas. No es broma: se llama el Pabellón de las Carrozas (o Museo del Automóvil del Vaticano, para sonar más fancy), y es parte de los Museos Vaticanos. Si eres un autocrítico –de esos que se emocionan con motores rugientes, diseños vintage y anécdotas locas–, este lugar te va a volar la cabeza. Vamos a desmenuzarlo de manera relajada, como si estuviéramos charlando en un taller con una cerveza en la mano.
Foto
Historia del Museo

Primero, un poco de historia para ponernos en contexto. Este museo no es nuevo; abrió sus puertas en 1973 gracias al Papa Pablo VI, que básicamente dijo: "Oye, ¿por qué no mostramos cómo han evolucionado los 'coches papales' desde las carrozas tiradas por caballos hasta los papamóviles blindados?". Pero la colección empezó a armarse mucho antes, allá por los años 20, cuando los pontífices dejaron de usar mulas y se subieron a la ola automovilística. Imagínate: el Vaticano, ese mini-país de 44 hectáreas, con una flota que ha visto de todo, desde atentados hasta visitas a periferias pobres. Lleva más de 50 años abierto (hasta diciembre de 2025, claro), y aunque no es el museo más grande –tiene unas 20-30 piezas clave–, cada una cuenta una historia épica.
Foto
Vehículos Estrella

Ahora, lo jugoso: los vehículos estrella. Olvídate de Ferraris rojos chillones (bueno, hay un volante de uno, pero ya llegamos ahí). Aquí van algunos que te harán decir "¡no mames!":

​La Berlina de Gran Gala (1826)
: No es un auto, pero es el abuelo de todos. Una carroza dorada y opulenta, hecha en Roma para el Papa León XII. Parece un trono con ruedas, con tallados que gritan "soy el jefe de la Iglesia". Es el núcleo de la colección y te transporta a la época en que los papas viajaban como reyes absolutos.
Foto
Mercedes-Benz 460 Nürburg (1928): El primer Mercedes papal, donado a Pío XI. Un prototipo de limusina con 80 caballos de fuerza, capaz de llegar a 100 km/h –que en esa época era como volar–. Austera pero elegante, con espacio para que el Papa se sintiera como en un salón rodante. Marca el momento en que el Vaticano dijo "adiós caballos, hola gasolina".​​​​
Foto

Citroën Lictoria C6 (1930): ¡Esta es una belleza! Donada por italianos orgullosos después de los Pactos de Letrán. Pintada de dorado por fuera (simbolizando el trabajo de los obreros) y burdeos profundo por dentro, como un "trono rodante". La usaron Pío XI y Pío XII durante la Segunda Guerra Mundial. Imagina al Papa esquivando bombas en esto –¡historia pura!
Foto
Mercedes-Benz 300 SEL (1965): Regalo a Pablo VI, pero famosa por Juan Pablo II. Después del atentado de 1981 en la Plaza de San Pedro (sí, ese donde le dispararon), la blindaron hasta los dientes. Pesada como un tanque, sin aire acondicionado al principio (¡pobre Papa sudando en procesiones!), y única en su especie. En una de las fotos del museo, ves a Juan Pablo II saludando desde atrás, con un asistente al lado –un recordatorio de lo vulnerable que era antes del blindaje.
Foto
Fiat Campagnola (1980): El infame papamóvil abierto donde ocurrió el atentado. No es glamoroso, pero es icónico. Después de eso, todos los siguientes se volvieron fortalezas sobre ruedas.
Foto
Volkswagen Beetle "Maggiolino" (2003): El último de una edición limitada de 3.000 unidades, donado a Juan Pablo II por trabajadores mexicanos. Lo "beatificaron" durante una visita papal –¡como si el auto fuera un santo! Simboliza gratitud y humildad.
Foto
Renault 4 (1984): Esta es la favorita del Papa Francisco. Un cura italiano se la regaló en 2013, y Francisco la aceptó porque la usaba para visitar barrios pobres en Argentina. Con solo 30 HP y 300.000 km recorridos, es el anti-lujo total. El Papa hasta se subió y saltó adentro durante una audiencia –¡puro rock and roll papal!
Foto
Y no olvidemos el toque friki: hay un volante de Ferrari F1 del 2004, usado por Michael Schumacher y donado a Benedicto XVI. No es un auto completo, pero ¿quién no querría ver eso en un museo eclesiástico?
Foto
Curiosidades del Museo

Curiosidades que te van a encantar: El Vaticano planea electrificar toda su flota para 2030 –¡papamóviles ecológicos, gente!–. Un papamóvil Ford de 1979 ahora se alquila para fiestas en Irlanda (imagina tu boda en eso). Y Francisco subastó un Ferrari Enzo donado para ayudar a víctimas de tsunamis, porque "la humildad ante todo". Ah, y el primer auto entró al Vaticano en 1909, pero no fue hasta 1929 que se pusieron serios con la flota.

Si estás en Roma, ve a los Museos Vaticanos y busca este pabellón está "escondido" en los jardines, pero vale cada euro de la entrada. Es como un secreto automovilístico en el corazón de la fe. ¿Quién diría que el Papa y los autos tienen tanta química? Si eres autocrítico de corazón, este lugar te recordará que hasta los santos necesitan un buen ride. ¡Acelera y visítalo!
0 Comments