- Published on
En el mundo del periodismo automotriz mexicano, pocos nombres resuenan con tanto torque como el de Fred Shabot. Nacido en 1993 en México —lo que lo pone en sus 32 años bien vividos—, Shabot es de esos tipos que nacieron con el olor a gasolina en la nariz. Desde chiquito, con apenas 2 o 3 años, ya distinguía un Mustang de un Challenger gracias a las charlas familiares y las revistas que volaban por la casa. Su abuelo, tíos y primos eran unos locos por los autos, y él no se quedó atrás. De niño, su crush era el Ford Mustang, aunque hubo un lapso adolescente donde Pokémon y Dragon Ball Z lo desviaron del camino... temporalmente. Afortunadamente, el rugido de un V8 siempre llama de vuelta.
Shabot no se quedó en sueños: estudió Ingeniería Industrial en el Tec de Monterrey, aunque coqueteó con la idea de mecánica o mecatrónica. Al final, optó por lo "seguro" —consejo universitario post-crisis de 2009— pero el destino lo jaló al asfalto. A los 21, vía un tuit afortunado con Héctor Ocampo (sí, ese primo de los autos, el gurú de AUTOMÓVIL Panamericano), debutó escribiendo pruebas de vehículos. De ahí, el pedal a fondo: editor en jefe en Autología(de 2016 a 2023, donde cofundó y creció la plataforma hasta que CarSales la compró), colaborador estrella en Autoanalítica con reseñas de híbridos, tips para ahorrar gasolina y comparativas épicas como el Ford Escape vs. la competencia, y un paso estelar por Autodinámico, donde brillaba en videos dinámicos junto a Manuel Fernández, destripando chasis y motores eléctricos con esa pasión que te hace sentir que estás en el asiento del copiloto.
Con más de nueve años en el negocio, Shabot se ganó fama por su ojo crítico —odia la calidad de ensamble de Tesla, pero ama sus baterías— y sus favoritos inconfesibles: Porsche 911, Audi R8, Mazda MX-5 y, por supuesto, el Mustang. Ha rodado en eventos de Porsche en California y Alemania, sobrevivió al sismo de 2017 transportando ayuda en autos prestados, y hasta encerró unas llaves en un Citroën exclusivo (un fail épico que cuenta con risa irónica). En redes, @sh_fred es un must-follow para opiniones sobre autos usados y novedades, con miles de seguidores que lo ven como el tipo que equilibra ego y equipo en una industria colaborativa como la mexicana
Irónicamente Fred, el que criticaba a marcas por su "falta de alma" en el manejo, prefirió dejar su pasión por los supercars y las curvas infinitas... por el negocio de su primo. ¿Razones? Probablemente el sueldo más alto, menos millas en el odómetro personal y la chance de innovar en algo que no deja manchas de aceite en la camisa. Claro, ahora pasa horas frente a hojas de cálculo, optimizando rutas de robots que no se quejan de tráfico ni piden clima dual-zone. ¿Extrañará el feedback de dirección de un MX-5 o el bramido de un R8? Apostamos que sí, pero hey, en el mundo de los autos, hasta los mejores giran el volante hacia lo inesperado. Abandonó al "primo de los autos" (Héctor Ocampo, su mentor y brazo derecho en tantos proyectos) por este giro robótico, y aunque duele, es un reminder: hasta los gearheads más puros caen en la tentación de un futuro sin llantas
En Autoanalítica, su salida dejó un hueco. Fred era un elemento valioso, el tipo que convertía una reseña en una aventura, el brazo derecho de Héctor en análisis de industria y contenido multimedia. Reemplazarlo no ha sido pan comido —Héctor, el primo de los autos por antonomasia, ha confesado en privado que es difícil llenar ese vacío tan repentino—. Pero el equipo no se rinde: han llegado nuevos colaboradores frescos, con ideas locas y energía para cubrir pruebas de EVs, SUVs y lo que venga en 2025. Héctor sigue al mando, rodando con su expertise inigualable, y el sitio promete más dinamismo que nunca. ¿Sobrevivirán sin el toque Shabot? Por supuesto, pero extrañaremos esas comparativas donde un Highlander vs. Pilot se sentía como una final de Champions.
En fin, Fred Shabot: de identificar Mustangs a los dos años a liderar la revolución robótica en México. Si lo ves por ahí, con laptop en mano en lugar de llaves de un Porsche, salúdalo de nuestra parte. Y quién sabe, quizás su próximo proyecto sea un robot que maneje como él: preciso, apasionado y con un drift irónico cuando menos lo esperas. ¿Qué opinas, lector? ¿Cambio ganador o error de cálculo? Cuéntanos en los comentarios.
Los Autocríticos: Donde los autos se critican solos, y nosotros nos reímos.
Los Autocríticos: Donde los autos se critican solos, y nosotros nos reímos.